MISIÓN

Deja de existir todo aquello de lo que no se habla. Silenciar sin afrontar deja las heridas sin cerrar. Con una herida mal curada la infección está asegurada. Si no asumes la responsabilidad por tu vida otros terminarán por hacer uso de ella convirtiéndote en un juguete de sus deseos. Aquí apostamos por decir lo que sentimos para sembrar ideas que te permitan sanar aquello que te preocupa.

El conocimiento es solo un rumor hasta que te pones en marcha

El conocimiento es solo un rumor hasta que te pones en marcha

viernes, 17 de agosto de 2018

POST VACACIONAL

Entre viajes, salidas, citas, encuentros, celebraciones, relaciones públicas, eventos, sol, calores asfixiantes y lluvias torrenciales se van consumiendo poco a poco, inexorables, esos días que siempre son escasos en los que la rutina del: trabajo – casa – descanso – trabajo, de alguna forma se han roto.
La fuga de la tarifa plana que representa hacer siempre lo mismo, día tras día, sin preguntarnos con rotundidad con que objeto lo hacemos o si sirve para algo representa un balón de oxígeno para sostener un millar de cosas que en ese fondo cruel de la reflexión no nos hacen felices.
Mientras todo esto sucede, los más avezados y conscientes de esta realidad, procuran salpicar sus vidas cotidianas de algunas actividades que rompan por algún lugar el vocablo. La rutina diaria lo es mucho menos si vamos al gim, practicamos la danza del vientre, salimos a la montaña con la bike, jugamos al Pádel o buscamos gritar un gol importante de nuestro equipo en un estado repleto de gente deseando gritar sin medida, tal cual como te gusta hacerlo a ti.
Nadie es mejor ni peor haciendo esto. La situación respeta poco el poder adquisitivo de cada cual. En el fondo, estas agonías se decantan como los posos del cava en su proceso vital en la bodega. Todos lo hacen igual más allá de que al final salga una maravilla de caldo o una gaseosa desbravada. Es que nos duele a todos igual. El aburrimiento con el entorno siempre se desprende del poder adquisitivo del aburrido.
Materia reservada para el discurso final de la depresión post vacacional. Si algo estamos en disposición de aprender de estas tomas de conciencia es que ese dolor previsto al final de tus días de ocio se han de compensar con acciones, actividades, proyectos y personas que te hagan sonreír. De momento, vamos a procurar identificar qué cosas son esas que no nos provocan la risa para buscar los antídotos adecuados para cada caso.
Ante un episodio de tu vida que te desagrade y no te llene crea otro que provoque lo distinto. El primero tal vez no desaparezca pero la llegada del segundo te hará comprender que tu vida no termina en lo desagradable y que tras toda tormenta el cielo se abre para dejar pasar el sol.
Haz cosas distintas y olvida lo que piensen los demás de ellas. Si te dibujan en la cara un atisbo de felicidad son buenas sin más y tienes la obligación para contigo primero y después para con los que te quieren el hacerlas. Es pura ecología que más allá de hacerte feliz a ti, lo hará por contagio con los que compartes lo mejor de ti mismo.

jueves, 9 de agosto de 2018

ERROR 404

Establecer un lazo de confianza con esa persona que se pone frente a ti es la condición indispensable para que algo importante suceda. Estamos aquí porque hemos decidido de común acuerdo que existen razones poderosas que justifican el momento y que nuestras expectativas y esperanzas activan la intuición primero para que después sea la razón la que lo pueda explicar. Esa razón serán los resultados que deseamos alcanzar. Con sosiego, paso a paso, construyendo de abajo hacia arriba. La fijación de un buen cimiento para este proyecto común nos dará garantías para alcanzar esa sensación reconfortante de que dar pasos para buscar la felicidad es la única manera inteligente de atraparla.
Para muchos alcanzar este discurso inicial es poco menos que meterse de lleno en la incomodidad. Algo así como presentir el ridículo solo por el hecho de exponernos de alguna manera a algo distinto, inhabitual, que muy pocos abordan. La desconfianza nace con la ignorancia y la falta de asunción de la responsabilidad, del riesgo y la diferencia al resto. La incomodidad es algo pasajero hasta que encuentras tu espacio en ella. La insatisfacción no dispone de espacios para sentirnos cómodos ni ahora, ni nunca. Has de elegir tú. El primer paso es querer saber, es ponerte frente a frente despojado de cualquier atisbo de disfraz que impida saber quién eres. Es riesgo sí. Sin él no se avanza. Ni tan siquiera podrás acercarte levemente a eso que deseas y que puede meterte de lleno en el proceso de completarte poniendo una pieza más en esa construcción que te eleva a mejor.
La tentación a la salvaguarda es pedir permiso a otro distinto que no sea ese que se refleja en el espejo cuando te pones delante. Si las cosas no van dentro de lo previsto es el recurso fácil. Es el antídoto eficaz con el que pretendemos derivar responsabilidades y conseguir razones y causas que van más allá de nosotros mismos. Al principio te puede reconfortar. Un segundo después sentirás que te has puesto una piedra más en esa mochila que llevas a la espalda mientras pretender mantenerte a flote cuando no haces pie en el agua. Es esa hipoteca que sabes que nunca podrás liquidar.
Todo es comenzar en la convicción que podemos caer una y otra vez y que nuestro recurso inicial es la capacidad para levantarnos y leer la forma en la que hemos caído para en la siguiente ocasión ser diestros ya en la forma de caer y expertos en la de levantarnos. Ahora sí, sabiendo que existe una mano el la que apoyarnos para reemprender la marcha.
No dejo de pensar en la lucha que mantenía Winston Churchill con el oleo del estanque de su finca de Chartwell. Convencido que su insatisfacción con el cuadro era una cuestión técnica que se le resistía una y otra vez entre los tonos y la luz hasta que con el tiempo el chasquido de la luz prendió en su mente para darse cuenta de que su problema no residía en el estanque. En nudo estaba centrado en la manera en la que él se relacionaba con los recuerdos escondidos que le motivaba aquel lugar. El Darse cuenta llegó y con él la liberación de sentir que el reflejo no deseado en el agua era el de si mismo. Por fin pudo reconocerse para sanarse reconociendo y cambiando lo que estuvo en disposición de cambiar.
Abordar nuestros errores para avanzar es colocarlos frente a nosotros como herramientas que nos permitan reducir la distancia, acortando el camino entre el momento en el que estamos y en el que queremos estar. Las piezas como escalón, no como columna. Con las primeras progresas, con las segundas solo te lastras en un camino que conduce a un fondo cada vez más profundo.

jueves, 2 de agosto de 2018

EGO ismo

Desde aquí invito a los cazadores de tendencias a imaginar de que manera se podría traducir el EGO en forma de fragancia. Culturizarlo que no promover el culto hacia él. Transformar un rechazo frontal que nuestra mente desata con solo escuchar la palabra. Imaginando que eso del YO se pueda parecer al aroma de un vagón de cercanías en agosto a las siete de la tarde. Sufrimiento para las narices finas ante un panorama cuando menos poco agradable.
Provoca miedo suponer que es una extensión más de los tentáculos del éxito. Triunfar no está conectado a ello. Es una falsa creencia extendida por aquellos que conspiran para impedir que otros que no sean ellos mismos prosperen, crezcan, aporten, construyan, colaboren. Estas son solo cinco acciones de las muchas posibles de los que se ponen en marcha. De los que se alejan de consideraciones políticas o circunstanciales. De los que no se quieren identificar con algunas mentalidades que, en lugar de vivir, se dedican a sobrevivir. De esos que no se conforman con fastidiar sus vidas mientras se entretienen jorobando la de los demás. ¿Rencor?... tal vez. ¿Ignorancia?... ¡seguro!
Entretanto intuyo esto me pongo una muestra de ONE MILLION en la muñeca, le doy su tiempo para que se evapore y acerco la nariz para respirarlo profundamente. Bueno… a gustos como las opiniones. Miro el frasco que sujeto en la mano con su forma de lingote dorado de muchos quilates y me percato de su falsedad. Me estoy evaporando yo mismo ante una escena de película de autor. En la derecha oro falso, en mi muñeca izquierda un olor a olor. Cuanta mentira para hacerme creer que el éxito se envasa, se rocía por mi cuerpo y hace que todo salga bien por si mismo. Solo con mecerme como una hoja al viento para que mis deseos se conviertan en mágica realidad que caiga rendida a mis pies. Ni el Cantar de los Cantares resulta tan épico.
Pues mucho me temo que la traducción de las historias de mucha gente se mueve en el guion de este perfume. Donde vamos no es donde creemos ir y mucho menos al lugar al que llegamos. Construir falacias se nos da a todos genial. Por eso cuando las cosas toman forma adquieren una realidad distinta que a más de una o de dos sensibilidades genera monumentales disgustos.
Los baños de realidad se acostumbran a tomar de golpe y sin que nadie medie en procurar agua tibia. Alertan y presentan la realidad con un único fin: la toma de conciencia sin embustes, veleidades o alucinógenos que nos maticen la inclinación del tobogán por el que vamos a bajar.
El acto de tragar saliva no incluye el de tragar sapos. Provoca más dolor el silencio de la injusticia que el reclamo de tu derecho a la defensa. Callar es de los mayores delitos que tu cuerpo puede padecer. Tal vez en apariencia soportable pero que acumula pesares que tarde o temprano terminan por estallar con inusitada violencia.
El EGOísmo no tiene solo que ver con el deseo o el cuidado de lo material. Es más, se repite incansable como una falta de empatía hacia los demás. Es la incompetencia para afrontar que nuestro mensaje no ha de ser en ningún caso absoluto y que relativizar las disputas comienza por cambiar de perspectiva sobre nuestros enunciados para investigar desde las posiciones de los antagonistas.
Debo estar soñando despierto. Generalizar este proceso desharía el conflicto por definición. Anima el hecho de que no sea fácil y que parezca imposible. La combinación de dificultad e imposibilidad es el reto que nos ha permitido alcanzar el éxito de verdad. Ese que no está en la botella de tu perfume. A partir de aquí, cuando no salga bien, lo más sano es marcar las distancias necesarias para que cada cual se ponga dónde y cómo quiera. Esa es la responsabilidad de cada cual mientras deja de ser la tuya. Se llama desprenderse. 

viernes, 27 de julio de 2018

NO SOY... HAGO DE...


La vida real y los sueños nos confunden como la noche a Dinio. Es un extraño juego de intereses que nos manipula desde un lugar desconocido e impenetrable que se esconde en lo más recóndito de la mente. El propio poder, el que estamos en disposición de ejercer sobre nuestros actos tiende a navegar a la deriva anegado por los sueños, los deseos, las habilidades, los recursos, la fantasía y un profundo desconocimiento global sobre quienes somos en realidad, aderezado por salpicaduras de mentira que disfrazan la distancia entre quienes somos y quién queremos ser.
Y no, no me he olvidado del miedo porque a éste merece la pena darle un tratamiento preferencial puesto que actúa como detonante de los errores que cometemos a diario. Los hay de todas las tallas, de los que pueden revertirse y también de los que no tienen marcha atrás. Aparecen en nuestra conciencia y también en los telediarios cuando cuentan con renombre. Los vemos cómodamente desde el sillón de casa en el rol de espectador que piensa que nada de lo que sucede fuera del salón tiene algo que ver con nosotros. Como si se tratara de un guion más o menos afortunado de una serie televisiva.
Existe muy poca diferencia entre los de los demás y los propios. Ahora bien, resulta más sencillo fijarse en los ajenos que en forma de broza no escuecen en nuestros ojos. Admitir el error resulta doloroso y por lo tanto con una clara tendencia a ser ocultado en especial a nosotros mismos. En esas situaciones somos capaces de elaborar baterías de mentiras con virtudes para distraer la verdad de lo que pretendemos que parezca la cruda realidad. Demostramos una poderosa vertiente creativa que de ser canalizada en labores constructivas sería capaz de aflorar al mundo una cantidad ingente de personas de las que aportan con capacidad para convertirse en referentes para los demás. Ser ejemplo de, no es título o patente para todo. Nadie posee la perfección inmaculada. Quién publicita lo contrario no forma, solo adoctrina en la creación de mitos tan falsos como esas mentiras a las que con peregrina facilidad recurrimos para salvarnos de algo o blindar alguna causa.
Me preguntaron una vez que era lo contrario al amor. Sin pensarlo demasiado respondí automáticamente que el odio. A priori me pareció el titular de la mejor respuesta, aunque resultó un poco falta de perspectiva, no tuvo espacio para la reflexión y el silencio de un pensamiento desconectado de la experiencia de esa misma emoción. No me permití reaccionar al estímulo desde la objetividad.
Me sacaron de mi error al responderme que lo contrario era el miedo y que con él tenía entre otras opciones la poco exitosa elección de activar como secuela de ello, el odio. Es muy parecido al proceso de curación de una herida que cuando finaliza solo desaparece en forma de indiferencia. Sería muy productivo poder saltarnos las fases menos alentadoras del proceso dirigiéndonos sin dilación directamente a ese lugar en el que la falta de miedo provoque ante la posible agresión la más cruda y literal ignorancia en forma de nada.
Ayuda mucho descubrir que no somos tal o cual cosa. Ni desde la perspectiva de los demás ni tampoco de la propia. Aquellos que como yo han realizado alguna actividad profesional a lo largo de muchos años tienden a expresarse que son tal o cual cosa. Son vendedores, operarios, ejecutivos, árbitros. Al final de muchos recorridos, descubres que nadie es algo a tiempo completo. De serlo sería algo patológico. Conozco a unos cuantos con el ego muy enfermo de ello. Empiezas a descubrirlo cuando “ya no eres” y te defines como que “haces o hacías de eso”.
Mucho más propio y acertado dejar de ser un “tal” para entender que hacía de “cual”. Continuar sin perder de vista que hay que SER y no HACER de persona. El hacer solo se ha de unir a una tarea que empiece y termine. Después, ser cabal en tus actos ya merecerá otro rincón de observación para centrarnos en mejorar sin prisas que atropellen y con pausas que fijen las mejoras. Si la confusión es menos también con ella lo será el miedo.

sábado, 21 de julio de 2018

PASSEIG MARÍTIM 25 RÀDIO SITGES

Las razones por las que unas personas cualesquiera se vinculan a un proyecto común son dispares e inesperadas. Son tan distintas como los estados de humor que presentan un labrador o un ciclista ante un día de chaparrón. Ninguna de las respuestas es más o menos que la otra. A buen seguro resultará muy difícil de explicar que a pesar de las circunstancias que la lluvia lleve implícita, ambos sujetos serán capaces de sonreír juntos bajo el mismo paraguas.
Llegar a conclusiones que sirvan para ser reutilizadas ante lo que nos vamos a encontrar mañana no es tarea sencilla. Como el buen vino, gestionarlas demanda pausa, reflexión, observación y mucha distancia que permita amplias perspectivas. Tanto los gatos blancos como los negros resultan ser pardos a partir de la media noche.
Todas estas son premisas que te alcanzan cuando las heridas cicatrizan y los morados desaparecen. Son la suma de los caldos que has llegado a cocer divido entre los que te has tomado. Sobre todo, aquellos que te han puesto en la mesa de la vida cuando menos te apetecía.
A todo esto, que algunos llaman vivir, yo lo termino con un aprender. Las fórmulas se quedan incompletas cuando no terminan en un igual a resultado. Es la manera en la que podemos medir la distancia entre lo que pensamos, lo que podemos visualizar y lo que estamos en disposición de poner en práctica. La ensalada no tiene alma si no la sazonamos con la decisión suficiente para llevar las cosas a la acción. Vamos, lo que es ponerte a ello y hacerlo.
Hasta aquí cuatro párrafos para poner sobre el blanco el trasfondo que llevó a una treintena de personas más o menos jóvenes, apasionados por contar, compartir, descubrir y exponerse ante los demás mediante algunas habilidades que creían tener, que tenían o que terminaron por descubrir. Todo a base de colocarse ante un micrófono Shure, una mesa de mezclas Link, un ReVox, unos platos Technics, un montón de vinilos llenos de canciones presidido todo por la mirada crítica y omnipresente de un señor espigado, de voz grave y distorsionada respiración al que llamábamos Don Paco.
Toda una época. Una página en la historia de Sitges y de sus poblaciones vecinas a las que la antena de una radio con aspiración de compañía me alcanzó. Para que con el tiempo, siempre el necesario, llegara a la conclusión de que existen muchas formas de acompañar y solo una para que ocurra: que por lo menos dos quieran que pase.
Oyentes y locutores, pincha discos y disc jockeys, programas de arte Foz, el se compra, se vende, se cambia (el Wallapop de la época), las críticas deportivas del García, EL Guitar Shop, los eventos del Festival de Cine Fantástico y de Terror, las impresiones de los hermanos Matas, las críticas cinematográficas de Román Gubern o las comicidades de unos desconocidos TRICICLE. Un sinfín de capítulos personales que montaban el mosaico de una villa y corte trazada desde el Dos de Mayo, al Pachá o la Atlántida. Todo un hervidero de vivencias que se importaban al resto del mundo a través de ese torrente internacional que hizo y hace que Sitges sea una marca mundial. Y ahí es nada, estábamos todos nosotros.
Escuela profesional para muchos y academia de vida para todos. De una u otra forma cuando detienes la mirada en las vivencias individuales te das cuenta como cada cual sacó la médula de su experiencia de comunicación para revertirla en sus futuros pasos, en los nuevos retos que van desde las radios generalistas, podcasts o a plataformas como NETFLIX. Todos de alguna manera nos sentimos alimentados por esa droga que es transmitir y contar historias.
Han pasado treinta años. Unos cuantos telediarios que omitimos para centrarnos en aquellas extraordinarias vivencias que nos hicieron protagonistas del tiempo que nos tocó vivir. Siento que el ser parte de ello no me resta el derecho a reivindicar el olvido institucional y la deuda que Sitges tiene con este periodo de su historia escrita por la emisora que generaba contenidos desde el sótano del Palacete ubicado en el Paseo Marítimo, nº25 de Sitges. La Radio Sitges de toda la vida, la del Peris Mencheta.
De vez en cuando, nos reencontramos para recordar batallas de juventud. Está bien volver al pasado para recoger lo mejor de cada momento. No obstante, y más allá de una buena paella compartida, sería muy enriquecedor que el homenaje a esta radio hecha desde el amor a la comunicación se pudiera recordar haciendo radio, en vivo y frente a las gentes que la recuerdan o que no la conocieron para volver a sentir de qué manera se ponía en valor una radio de carne y hueso, sencilla, fácil y cercana. Algo que parece lejano y que queremos retener y compartir siempre.

sábado, 14 de julio de 2018

PLACER A BASE DE FIESTA, VINO Y SANGRE

Es precisamente en aquellos temas o asuntos con los que nos sentimos reactivos en los que tenemos mayor espacio para crecer. Tal vez porque chocan con las creencias que sobre ellos tenemos o tan solo porque intuimos que nos falta algún tipo de información que de solidez a los argumentos a los que recurrimos tanto para combatirlos como para agasajarlos. En cualquier caso, poniendo en práctica alguna manera de apología que servirá para alinearnos a favor o en contra de tal o cual cuestión.
Posicionarse es una consecuencia lógica del aprendizaje. Es la parada en la siguiente estación de la curiosidad humana, tras haberse sentido llamado ante los comportamientos de otros que guardan algún parecido contigo y que a la vez te demuestran enormes diferencias. Las gotas iguales son mera apariencia. Cuando buscas, rebuscas y vuelves a buscar aparece algún matiz que termina por dar personalidad facilitando el encuentro con tu perspicacia y a través de ella con tu crecimiento como persona. La disidencia contemplada, asumida y practicada hacia la rica y poderosa sabiduría.
Esta y no otra razón justifica la riqueza del viaje que he emprendido esta semana hacia las ricas tierras navarras y su capital Pamplona. La internacionalización de los Sanfermines no es una noticia reciente. Pero si es un encuadre en el que quiero encajar conceptos como la fiesta, el toro, el vino, la sangre o el placer. El objeto no es justificar, es solo comprender como unas cosas pueden llevar a otras a pesar de lo distintas que ya sabemos que son dos gotas de agua en apariencia iguales.
La masificación es un factor agotador. Es una forma de exceso que a pesar de sus desventajas es capaz de llevarnos a pensar que si muchos eligen estar ahí a la vez tiene que ser porque en ello hay algo que como mínimo va de lo bueno a lo muy bueno. El encierro es el eje que mueve a la fiesta. Más allá de elegir correrlo o no, el morbo adrenalínico que representa la cercanía al peligro nos convierte en moscas acercándonos a la miel. Un novato es un medio suicida que no toma medida de sus actos. Yo que empiezo a pensar las cosas dos veces antes de hacerlas, solo buscaba un buen punto de visión del riesgo ajeno durante las carreras. Conseguirlo es colocarte en el lugar y defenderlo en la media noche anterior del encierro elegido. Empiezo a entender el buen funcionamiento comercial de los balcones de Estafeta a 140 euros por cabeza. El sentido práctico de la elección justifica el precio y la inversión en salud y descanso.
Cada cual a su manera se esconde un poco en medio de la multitud ignorante de una gran verdad. Están obviando que mientras teclean sus móviles están siendo observados y vigilados por la información que ellos mismos ponen en circulación. El olvido se convierte en condición indispensable para poner en práctica todo aquello que sería reprochable y perseguible en sus convencionales vidas fuera del momento pamplonés. De ahí parten muchos principios que organizan manadas de todo tipo que lejos de haber desaparecido sigues intuyendo a tu alrededor.
Aún así, el torrente continúa su previsible marcha descendente. El vino barato y la sangría de tetra brick sustituyen a la dieta mediterránea y al agua de la ducha. Parece obligatorio el lastimar el propio cuerpo para dejar de sentir la lógica cotidiana y vivir una cierta experiencia animal despojada de la coherencia del día a día.
Blanco pureza que termina sucio impío, mezclado con el rojo de la sangre fresca que inevitable se convertirá en negro muerte. Este factor, el de la muerte se constituye en obligatorio para el animal y elemento de riesgo para los humanos. Una simple ecuación derivable al placer.
La capacidad para decorar los actos nos lleva a llamar feria del toro a la más pura reconstrucción de los circos romanos en los que la distracción de la sangre ajena consolidaba el poder de aquellos que ofrecían el opio del divertimento al populacho ávido de emociones. Asistí a la corrida de la tarde en la que la testosterona del matador generaba un aterrador cóctel de aromas con los fluidos del animal, sus quejidos, el vino derramado, los guisos y la comida del tendido amalgamada con el sudor del público en su mayoría tocado por el alcohol. Un ejercicio duro para los estómagos no acostumbrados a semejante desembolso de locura.
No lo compartía antes de entrar y ahora al salir, tengo mi opinión mucho más cimentada. Cada cual se alimenta o se droga con lo que tiene a su alcance. Sus problemas y malestares comienzan cuando reconocen que existen otras realidades y descubren que ellas son incluso mucho más poderosas que las suyas propias en gran parte, tal vez heredadas. Ahí empiezan a aprender, comienzan a cambiar y se intuyen un poco más sabios. Los hay de todos los colores, quienes lo intentan, los que lo consiguen y los que lo rechazan. De ahí que tengamos quién elige comer para vivir o vivir para ser comido.

viernes, 6 de julio de 2018

CAUTELA


Provoca un especial respeto quién actúa mediante el cuidado y la prudencia. Con todo, la manipulación de esta habilidad guarda paralelismos con el arte de manejarse en la cocina entre recetas, ingredientes, fogones o condimentos. Demandan sabiduría, conocimiento, intuición, buen hacer, criterio, escucha e incluso un coqueteo con la alexitimia. Esa rara forma de vivir sin experimentar sentimientos. Todas son asumibles como fuentes y recursos reconociendo que ninguna de estas garantías nos hará grandes si no somos capaces de albergar el suficiente espacio para el riesgo. Toca entonces hacerle punta a la relación entre necesidad y cantidad. Buscar lo que necesitas mientras utilizas solo lo justo y necesario. Tomar conciencia del momento en el que te sabes capaz de estar al nivel de la exigencia específica. Guardar fuerzas para la final mientras racionas tus energías durante el entrenamiento.
Se les reconoce como personas cautelosas, sutiles administradoras de la toma de decisiones. Son la botella que reposa en la bodega a fin de crecer y desarrollarse. Sin embargo, entre sus silencios motivan la curiosidad de quién hace cosas distintas, edificantes generadores de la diferencia, el ejemplo o la inspiración.
Son capaces de no emitir palabras y generar discursos, de contar mucho aunque estén sin decir nada. A los pobres de espíritu en lugar de inspirarles les genera temor mezclado con odio. No quieren ser mejores porque rechazan sus ignorancias mientras se creen infalibles e inmejorables.
Cautela, prudencia, cuidado, protección. Son cuatro velocidades de la caja de cambios del motor ecológico. Un ingenio para aumentar los píxeles de las imágenes que se vieron borrosas, un activador de la decisión para situarse del lado de lo que te conviene sin alejarte de lo que te hace mejor tanto para ti como para el bien común (el menos común de los bienes).
La sintonía de la vida de personas que escapan de las mayorías. Sus músicas gestionadas con la elección de canciones que no reproduce todo el mundo. Seres selectivos que eligen probar melodías que suenan muy bien sin que se les diera el beneficio del conocimiento. Tu cuerpo, tu chasis se merece nuevas sintonías y actualizaciones para retratar y filmar en alta definición las experiencias vitales propias. Contarlas después es más fácil, más rico y por tanto más inspirador para los que buscan aprender.
Todo en la cocina de la experiencia exige voz y descarte del silencio. Mesurar volúmenes, ajustar, tonos y profundidades para rodearse por los cuatro costados y mediante los cinco sentidos. Riesgo para saltar sin que ello se apellide locura. Una terna contigo mismo. Un toma y daca para saltar a la arena de la visibilidad. Haciendo, contando, estando, existiendo.
Cautela responsable también para reconocer los tropiezos sin que ello desemboque en el descrédito. La apología de la perfección es la siembra de la mentira. Es un fuego de artificio que explota de la misma forma que desaparece. Es apoteósico en la oscuridad, mientras que al salir el sol enseña lo efímero de su valor. Un subidón de placer seguido por un desierto de experiencia.
Todos pasamos por la enfermería para presumir de personas sanas y no para definirnos como enfermos. Es un proceso insustituible. No atravesar este sector te invalida. Sentir la enfermedad es la llave para escapar de ella. Después podrás vencer o no mientras sabes y te llenas de tu capacidad para luchar. Eso ya es ganar por muchas derrotas que hayas conocido y reconocido.

viernes, 29 de junio de 2018

MEDITERRANEAR

En lo pequeño se concentra mucha grandeza. Un detalle inesperado llega para quedarse contigo en los momentos en los que necesitas con urgencia alguna respuesta alentadora. Apreciar el entorno que tienes comienza por saber cosas sobre él. El conocimiento del aire que moldea las montañas meciendo las copas de los árboles. El mismo viento que permite a los aromas de las plantas viajar de un lugar a otro perfumando el espacio que ocupas. La luz que se levanta todos los días mientras se mezcla con el rugido del mar al besar la costa. Colores y contrastes que estimulan imaginaciones y sensibilidades. Si, me estoy dando cuenta de toda esta conspiración a la que tengo que rendirle favor de alguna manera. Dejar fluir las emociones para que se transformen en historias. Copiar las imágenes que se fijan en la retina para darles contenido con lo bueno que generan en mi. Jugar a ser cómplice de una creación en la que solo soy ficha invitada en el juego. No desfallecer para seguir en la búsqueda de nuevos escenarios en los que ocurran cosas que enseñen, que inviten, que mejoren y enamoren. El espectáculo ha de continuar generando variaciones y escalas infinitas que me permitan redescubrir el espacio, el lugar, las personas, las tradiciones, los sabores y las sustancias.
Asomarme hoy a la ventana para ver de nuevo el turquesa, azul o marino en espumas blancas que se lleva tanto como me trae, unas veces humano, comprensivo y otras arrebatador e inflexible. Le pasa como a mí haciendo o deshaciendo en función del pie con el que me levanto. La naturaleza es carácter, mientras que el mar en particular es algo más. Tiene curvas y es femenina. Arrebatadora y dulce, golosa y salada a la vez. Luce, fascina, hipnotiza. Te lo cambia todo mostrando lo posible que resulta conseguir imposibles. Ola va y viene, sembrando la profundidad inalcanzable del rectilíneo horizonte que marca visual las metas que tu imaginación se permita inventar.
Tiene tanta esencia todo lo que ocurre en él que cualquiera que prueba su existencia es incapaz de volver a la meseta ausente de olas y no sentir que le falta algo, alguna pequeña pieza que viene a resultar vital para el correcto funcionamiento de toda la maquinaria. El mar es insustituible por muchas razones. Para mí en la convicción de que es fuente y causa, razón y respuesta a casi todos los males que afectan al cuerpo, a la mente y el corazón.
Todos a fin de cuentas somos aprendices de algo. Surfistas de lo cotidiano que mejoran a base de golpes y arañazos que da la vida. Aún así, los que tenemos la oportunidad de mirar estos azules en movimiento disfrutamos de muchas oportunidades balsámicas para reconstruirnos. Solo mirando, recibiendo, aceptando, escuchando… dejando fluir el agua que habla al oído de los que escuchan la brisa topando con el oleaje.
El mar es vida, es amor, es cultura y recursos para el conocimiento que hace grandes a gentes humildes, faltas de ciencia, pero plenas de sabiduría.
Mil palabras para rendir pleitesía a la mano que acaricia las tierras en las que vivo.

jueves, 21 de junio de 2018

UN DOMINGO DE SOL RADIANTE

Es tan fácil sentirse privilegiado. A pesar de la cantidad de situaciones negativas a las que nos vemos sometidos, siempre y digo siempre aparece un resquicio por el que escapar a la inmundicia. De no hacerlo así, nuestra vida resultaría más corta que la de una mosca. Que digo corta, un suspiro más cercano al ahogo que a la capacidad de tomar aire, respirar y pasar al asunto siguiente.
Sol, calor, cielo y mar azul son analgésicos que funcionan más allá de las creencias que expresamos sobre cualquier forma de oportunidad que permita reponernos ante una mala experiencia. No se trata de vender humo. Hasta la semana pasada aprovechaba cualquier refugio o subterfugio para sacar partido a un rincón de pensar en el que poder escribir sobre esto o aquello. Hoy he cambiado de registro. Estoy bajo el sol plomizo del emergente verano, acompañado de la luz natural, un fondo musical empoderante y una refrescante copa de vino del Penedés. Supongo que podría pedir mucho más y que tú también podrías proponer algunas opciones para sumar el mejor escenario. Lo sabemos los dos, yo desde la escritura y tú desde la capacidad de cooperar leyendo este artículo.
El siguiente paso es tomar acción. Entender de qué manera puedes sobreponerte a lo que te preocupa para empezar a hacer algo distinto. Por ejemplo, ocuparte de ello con alguna actuación rompedora, distinta a lo que se espera de ti, despojada de previsiones y atenta a los resultados que sin duda serán distintos a esos que de manera reiterada pones en práctica sabiendo a priori que serán un fiasco.
Por muchas veces que esto sea así me niego a aceptar mi propio no como respuesta. Es cierto que todos llevamos encima algún tipo de mochila que en ciertos momentos nos limita. No obstante, para aprender a llevarla con dignidad hay que albergar el deseo de soltar algo del lastre que contiene. Mirar dentro, meter la mano y sacar al azar eso que no mola nada. Puede ser una situación, una persona, un proyecto. Cualquier cosa sobre la que merece la pena poner una buena dosis de objetividad que responda a la pregunta clave de si vale o no la pena seguir arrastrándola. Puedes negarlo un millón de veces. Cuando encuentres ese momento de desapego sobre el asunto vas a poder tomar la decisión. Si, primero el encuentro con tu conciencia y después la afirmación para hacer lo que aporta una solución efectiva. Tal vez radical o simplemente objetiva. Las dos resuelven, que es de lo que al final se trata.
Observo que a pesar de lo mal que llevo esto del calor, dejar que la energía del sol haga su trabajo funciona. Sometido al imperio del frío las cosas se ven de manera muy distinta. Todo se contrae, incluso mi capacidad para mirar al horizonte y verlo como si mis ojos fueran un gran angular.
La copa de vino se agota. Es el momento de ponerme en pie para buscar un poco más de este zumo de los dioses que las viñas de mi tierra aportan en este momento de lucidez especial para encontrar nuevas soluciones a antiguas cicatrices que ahora si, ya están en disposición de desaparecer.
Las cosas no terminan con un punto final. Lo hacen con una frase que atesore los ingredientes necesarios para que el resultado que se produzca sea el que necesitamos. Despegados de él mientras asumimos que nuestro camino continúa solo con los pasos que nosotros estamos en disposición de dar. El resto… ya se apañará. 


viernes, 15 de junio de 2018

DEL POR QUÉ AL PARA QUÉ

Cuando te pones al lado de alguien sin más motivo que el de acompañarle en el camino, descubres cosas maravillosas. Entre ellas, experimentar lo importante que resulta estar sin distancias, ni lejos, ni cerca, aplicando la discreción de aquel que no quiere influir. Que no utiliza lo que piensa o sabe para nadie, que tan solo pone al servicio del otro su propia ignorancia, que se asocia con el milagro de aprender de lo que ve, que combina los avances de aquellos a los que da soporte con las lecturas que traduce para sí mismo, que aprecia y se siente apreciado por el simple hecho de estar ahí. Ser un espectador privilegiado de primera fila con oportunidades para bajar a la arena de los desaciertos y los triunfos de los valientes. De esos que deciden jugársela siendo primeros actores, cámaras, asistentes y directores de las escenas que componen sus 24 horas al día.
Necesitaron sufrir, vaciarse, padecer alguna forma de locura y los dolorosos pinchazos que provocan los interminables porqués. Preguntas sin respuesta formuladas en algún momento poco adecuado. Pasos dirigidos contra corriente sin mesurar la fuerza y el riesgo de decisiones que terminan por arrastrar en la dirección que nunca habrías escogido. Escuchar mil razones para dar pasos sin retorno, sin haber comprendido antes que siempre hay más motivos para darlos en la dirección contraria a la muerte.
Si, son necesarias las experiencias vestidas así para ejercer tu derecho a sostenerlas. Mientras el temporal destruye lo destruido mereces darte el derecho al dolor buscando en cualquier dirección ese resquicio por el que ansías que la luz vuelva a abrirse paso, para funcionar de nuevo, para iluminarlo todo dándote una nueva oportunidad. Puede no ser la solución que ahora estás pensando pero es la mejor para levantarse tras la tormenta. Es la manera de comenzar, siempre desde el principio. En ese momento, empieza la reconstrucción de lo posible y la creación de lo imposible.
Los gritos de odio, las muestras de cólera, las masas de caras desconocidas dispuestas al linchamiento en manada terminan por desaparecer como el humo del cigarrillo consumido. Después búscalas sin hallarlas. Habrán dejado solo el aroma del dolor como lo hace la paloma que cada día evacúa en tu balcón. Nunca piensan en ti, solo lo hacen en nombre de su propia necesidad. Aprovechan el partido sin importarles los jugadores. Vienen, lo hacen y dejan a tu alrededor el resultado de sus propias miserias con un epitafio que dice: “búscate la vida”.
En la oscuridad del temporal recibiendo las cuchilladas del porqué. En la calma, tras la tormenta no quedan consuelos ni justificaciones que te procuran esas preguntas. Levantarte significa cambiarlas por nuevos “para qué”. ¿Para qué vas ha hacer todo lo que estás a punto de decidir que harás? Así dejas de buscar para empezar a encontrar razones con las que abandonar justificaciones y emprender oportunidades. Ellas son el único camino hacia las soluciones.
Nadie puede devolver a los que se quedan en el camino. Sin embargo, los que continúan en él son los únicos que pueden hacerlo más seguro. La venganza pone en él piedras más grandes que las que nos hicieron tropezar. La proactividad en contra se da cuenta de que hay piedras y quita las que encuentra en adelante.
Y a todo esto se llega observando en silencio, estando sin estar, para celebrar contigo que lo imposible se hace posible de una manera tan simple e inesperada como sorprendente. El dolor, incluso el interminable termina con un halo de felicidad. No esperes su llegada, provócala.