MISIÓN

Deja de existir todo aquello de lo que no se habla. Silenciar sin afrontar deja las heridas sin cerrar. Con una herida mal curada la infección está asegurada. Si no asumes la responsabilidad por tu vida otros terminarán por hacer uso de ella convirtiéndote en un juguete de sus deseos. Aquí apostamos por decir lo que sentimos para sembrar ideas que te permitan sanar aquello que te preocupa.

El conocimiento es solo un rumor hasta que te pones en marcha

El conocimiento es solo un rumor hasta que te pones en marcha

viernes, 27 de julio de 2018

NO SOY... HAGO DE...


La vida real y los sueños nos confunden como la noche a Dinio. Es un extraño juego de intereses que nos manipula desde un lugar desconocido e impenetrable que se esconde en lo más recóndito de la mente. El propio poder, el que estamos en disposición de ejercer sobre nuestros actos tiende a navegar a la deriva anegado por los sueños, los deseos, las habilidades, los recursos, la fantasía y un profundo desconocimiento global sobre quienes somos en realidad, aderezado por salpicaduras de mentira que disfrazan la distancia entre quienes somos y quién queremos ser.
Y no, no me he olvidado del miedo porque a éste merece la pena darle un tratamiento preferencial puesto que actúa como detonante de los errores que cometemos a diario. Los hay de todas las tallas, de los que pueden revertirse y también de los que no tienen marcha atrás. Aparecen en nuestra conciencia y también en los telediarios cuando cuentan con renombre. Los vemos cómodamente desde el sillón de casa en el rol de espectador que piensa que nada de lo que sucede fuera del salón tiene algo que ver con nosotros. Como si se tratara de un guion más o menos afortunado de una serie televisiva.
Existe muy poca diferencia entre los de los demás y los propios. Ahora bien, resulta más sencillo fijarse en los ajenos que en forma de broza no escuecen en nuestros ojos. Admitir el error resulta doloroso y por lo tanto con una clara tendencia a ser ocultado en especial a nosotros mismos. En esas situaciones somos capaces de elaborar baterías de mentiras con virtudes para distraer la verdad de lo que pretendemos que parezca la cruda realidad. Demostramos una poderosa vertiente creativa que de ser canalizada en labores constructivas sería capaz de aflorar al mundo una cantidad ingente de personas de las que aportan con capacidad para convertirse en referentes para los demás. Ser ejemplo de, no es título o patente para todo. Nadie posee la perfección inmaculada. Quién publicita lo contrario no forma, solo adoctrina en la creación de mitos tan falsos como esas mentiras a las que con peregrina facilidad recurrimos para salvarnos de algo o blindar alguna causa.
Me preguntaron una vez que era lo contrario al amor. Sin pensarlo demasiado respondí automáticamente que el odio. A priori me pareció el titular de la mejor respuesta, aunque resultó un poco falta de perspectiva, no tuvo espacio para la reflexión y el silencio de un pensamiento desconectado de la experiencia de esa misma emoción. No me permití reaccionar al estímulo desde la objetividad.
Me sacaron de mi error al responderme que lo contrario era el miedo y que con él tenía entre otras opciones la poco exitosa elección de activar como secuela de ello, el odio. Es muy parecido al proceso de curación de una herida que cuando finaliza solo desaparece en forma de indiferencia. Sería muy productivo poder saltarnos las fases menos alentadoras del proceso dirigiéndonos sin dilación directamente a ese lugar en el que la falta de miedo provoque ante la posible agresión la más cruda y literal ignorancia en forma de nada.
Ayuda mucho descubrir que no somos tal o cual cosa. Ni desde la perspectiva de los demás ni tampoco de la propia. Aquellos que como yo han realizado alguna actividad profesional a lo largo de muchos años tienden a expresarse que son tal o cual cosa. Son vendedores, operarios, ejecutivos, árbitros. Al final de muchos recorridos, descubres que nadie es algo a tiempo completo. De serlo sería algo patológico. Conozco a unos cuantos con el ego muy enfermo de ello. Empiezas a descubrirlo cuando “ya no eres” y te defines como que “haces o hacías de eso”.
Mucho más propio y acertado dejar de ser un “tal” para entender que hacía de “cual”. Continuar sin perder de vista que hay que SER y no HACER de persona. El hacer solo se ha de unir a una tarea que empiece y termine. Después, ser cabal en tus actos ya merecerá otro rincón de observación para centrarnos en mejorar sin prisas que atropellen y con pausas que fijen las mejoras. Si la confusión es menos también con ella lo será el miedo.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Muchas gracias por participar con tu opinión. Nos ayudas muchísimo a mejorar día a día.