MISIÓN

Deja de existir todo aquello de lo que no se habla. Silenciar sin afrontar deja las heridas sin cerrar. Con una herida mal curada la infección está asegurada. Si no asumes la responsabilidad por tu vida otros terminarán por hacer uso de ella convirtiéndote en un juguete de sus deseos. Aquí apostamos por decir lo que sentimos para sembrar ideas que te permitan sanar aquello que te preocupa.

El conocimiento es solo un rumor hasta que te pones en marcha

El conocimiento es solo un rumor hasta que te pones en marcha

sábado, 21 de julio de 2018

PASSEIG MARÍTIM 25 RÀDIO SITGES

Las razones por las que unas personas cualesquiera se vinculan a un proyecto común son dispares e inesperadas. Son tan distintas como los estados de humor que presentan un labrador o un ciclista ante un día de chaparrón. Ninguna de las respuestas es más o menos que la otra. A buen seguro resultará muy difícil de explicar que a pesar de las circunstancias que la lluvia lleve implícita, ambos sujetos serán capaces de sonreír juntos bajo el mismo paraguas.
Llegar a conclusiones que sirvan para ser reutilizadas ante lo que nos vamos a encontrar mañana no es tarea sencilla. Como el buen vino, gestionarlas demanda pausa, reflexión, observación y mucha distancia que permita amplias perspectivas. Tanto los gatos blancos como los negros resultan ser pardos a partir de la media noche.
Todas estas son premisas que te alcanzan cuando las heridas cicatrizan y los morados desaparecen. Son la suma de los caldos que has llegado a cocer divido entre los que te has tomado. Sobre todo, aquellos que te han puesto en la mesa de la vida cuando menos te apetecía.
A todo esto, que algunos llaman vivir, yo lo termino con un aprender. Las fórmulas se quedan incompletas cuando no terminan en un igual a resultado. Es la manera en la que podemos medir la distancia entre lo que pensamos, lo que podemos visualizar y lo que estamos en disposición de poner en práctica. La ensalada no tiene alma si no la sazonamos con la decisión suficiente para llevar las cosas a la acción. Vamos, lo que es ponerte a ello y hacerlo.
Hasta aquí cuatro párrafos para poner sobre el blanco el trasfondo que llevó a una treintena de personas más o menos jóvenes, apasionados por contar, compartir, descubrir y exponerse ante los demás mediante algunas habilidades que creían tener, que tenían o que terminaron por descubrir. Todo a base de colocarse ante un micrófono Shure, una mesa de mezclas Link, un ReVox, unos platos Technics, un montón de vinilos llenos de canciones presidido todo por la mirada crítica y omnipresente de un señor espigado, de voz grave y distorsionada respiración al que llamábamos Don Paco.
Toda una época. Una página en la historia de Sitges y de sus poblaciones vecinas a las que la antena de una radio con aspiración de compañía me alcanzó. Para que con el tiempo, siempre el necesario, llegara a la conclusión de que existen muchas formas de acompañar y solo una para que ocurra: que por lo menos dos quieran que pase.
Oyentes y locutores, pincha discos y disc jockeys, programas de arte Foz, el se compra, se vende, se cambia (el Wallapop de la época), las críticas deportivas del García, EL Guitar Shop, los eventos del Festival de Cine Fantástico y de Terror, las impresiones de los hermanos Matas, las críticas cinematográficas de Román Gubern o las comicidades de unos desconocidos TRICICLE. Un sinfín de capítulos personales que montaban el mosaico de una villa y corte trazada desde el Dos de Mayo, al Pachá o la Atlántida. Todo un hervidero de vivencias que se importaban al resto del mundo a través de ese torrente internacional que hizo y hace que Sitges sea una marca mundial. Y ahí es nada, estábamos todos nosotros.
Escuela profesional para muchos y academia de vida para todos. De una u otra forma cuando detienes la mirada en las vivencias individuales te das cuenta como cada cual sacó la médula de su experiencia de comunicación para revertirla en sus futuros pasos, en los nuevos retos que van desde las radios generalistas, podcasts o a plataformas como NETFLIX. Todos de alguna manera nos sentimos alimentados por esa droga que es transmitir y contar historias.
Han pasado treinta años. Unos cuantos telediarios que omitimos para centrarnos en aquellas extraordinarias vivencias que nos hicieron protagonistas del tiempo que nos tocó vivir. Siento que el ser parte de ello no me resta el derecho a reivindicar el olvido institucional y la deuda que Sitges tiene con este periodo de su historia escrita por la emisora que generaba contenidos desde el sótano del Palacete ubicado en el Paseo Marítimo, nº25 de Sitges. La Radio Sitges de toda la vida, la del Peris Mencheta.
De vez en cuando, nos reencontramos para recordar batallas de juventud. Está bien volver al pasado para recoger lo mejor de cada momento. No obstante, y más allá de una buena paella compartida, sería muy enriquecedor que el homenaje a esta radio hecha desde el amor a la comunicación se pudiera recordar haciendo radio, en vivo y frente a las gentes que la recuerdan o que no la conocieron para volver a sentir de qué manera se ponía en valor una radio de carne y hueso, sencilla, fácil y cercana. Algo que parece lejano y que queremos retener y compartir siempre.

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